Resistencia Térmica en Calzado Industrial: Guía Completa según Normas EN

¿Qué es la resistencia térmica en el calzado industrial?

La resistencia térmica es la capacidad de un calzado de seguridad para reducir la transferencia de calor o frío entre el entorno y el pie del trabajador. En entornos industriales como fundiciones, plantas de procesamiento de alimentos congelados, cámaras frigoríficas o trabajos al aire libre en condiciones extremas, esta propiedad resulta esencial para proteger la salud y mantener el confort durante la jornada laboral.

En la Unión Europea, los requisitos mínimos y los métodos de ensayo del calzado de protección y seguridad están regulados por la norma EN ISO 20345, que incluye especificaciones para la resistencia térmica mediante el sistema de calzado con aislamiento contra el frío (CI) y contra el calor (HRO). Conocer estas clasificaciones es fundamental para elegir el calzado adecuado a cada riesgo.

Normativa EN aplicable: EN ISO 20345 y ensayos térmicos

La norma EN ISO 20345 establece los requisitos básicos y adicionales para el calzado de seguridad. Dentro del ámbito térmico, se diferencian dos conceptos clave:

  • Aislamiento al frío (CI): evalúa la resistencia del calzado a la penetración del frío. Se mide en grados Celsius (°C) de disminución de la temperatura interior tras una prueba estandarizada.
  • Resistencia al calor conductivo (HRO): valida que la suela del calzado soporta el contacto con superficies calientes (hasta 300 °C) durante un tiempo determinado sin deformarse ni transmitir calor excesivo al interior.

Además, la norma también contempla el comportamiento térmico del empeine y el forro, aunque el marcado CE suele indicar las prestaciones principales. Es importante distinguir entre aislamiento térmico (protección contra el frío) y resistencia al calor (protección contra el calor radiante o conductivo).

Tipos de protección térmica en función del entorno laboral

Cada actividad industrial requiere una solución específica. A continuación, se presentan los escenarios más habituales y el tipo de calzado recomendado:

1. Calzado con aislamiento contra el frío (CI)

Diseñado para trabajadores que operan en cámaras frigoríficas, plantas de congelación o en exteriores con temperaturas bajo cero. El marcado CI garantiza que, tras el ensayo normalizado, el descenso de temperatura interior no supera los 10 °C. Suelen incorporar forros térmicos, plantillas aislantes y membranas impermeables que evitan la humedad.

2. Calzado resistente al calor conductivo (HRO)

Pensado para sectores como la metalurgia, soldadura, fundición o construcción con asfaltos calientes. El marcado HRO indica que la suela exterior resiste el contacto con una placa a 300 °C durante 60 segundos sin fusión ni ignición. Además, la temperatura interna no debe aumentar más de 22 °C.

3. Calzado para calor radiante y contacto con llamas

En riesgos extremos, se utilizan calzados con materiales como cuero curtido al cromo, costuras resistentes al fuego y suelas de poliuretano o nitrilo tratadas. Aunque no reemplazan los equipos de bomberos profesionales, ofrecen una barrera eficaz frente a chispas y salpicaduras.

Claves para interpretar el marcado de un calzado térmico

La etiqueta del calzado industrial incluye pictogramas y siglas que deben leerse correctamente:

  • CI: aislamiento contra el frío.
  • HRO: resistencia al calor conductivo.
  • HI: aislamiento contra el calor (menos utilizado que HRO).
  • WR: resistencia al agua, muy relevante en ambientes fríos y húmedos.

Es recomendable revisar también la clasificación de la suela (nitrilo, PU, goma) y el material superior, ya que influyen directamente en la capacidad de aislamiento térmico global del calzado.

Factores que influyen en la resistencia térmica real

Más allá del ensayo de laboratorio, en la práctica intervienen otros factores:

  • El grosor y tipo de forro: los forros de poliéster, lana o fibras huecas retienen mejor el calor.
  • La plantilla: una plantilla de fieltro o aluminizada mejora el aislamiento frente al frío y al calor conductivo.
  • La suela: las suelas gruesas de caucho natural o nitrilo ofrecen mayor resistencia térmica que las de poliuretano convencional.
  • La frecuencia de uso: el calzado húmedo pierde buena parte de su capacidad aislante.

Normativa complementaria y ensayos específicos

Aunque la EN ISO 20345 es la norma de referencia, existen otras normas complementarias para entornos muy específicos:

  • EN ISO 20347: calzado profesional sin puntera de seguridad.
  • EN ISO 20349: calzado para fundición y soldadura, con requisitos adicionales de resistencia a salpicaduras de metal fundido.
  • EN 15090: calzado para bomberos.

Para el sector industrial general, la EN ISO 20349 es especialmente relevante si el trabajador está expuesto a metales fundidos y calor extremo.

Recomendaciones para elegir calzado con resistencia térmica

Para seleccionar correctamente, conviene seguir estos pasos:

  1. Identificar la temperatura mínima o máxima del entorno de trabajo.
  2. Comprobar si existe riesgo de contacto con superficies calientes o frías.
  3. Verificar que el calzado cumple la norma EN ISO 20345 y el marcado CE.
  4. Elegir el nivel de protección adicional: CI, HRO o ambos.
  5. Considerar el confort: un calzado demasiado grueso puede reducir la sensibilidad y aumentar la fatiga.

Mantenimiento y vida útil del aislamiento térmico

Para garantizar que la resistencia térmica se mantenga a lo largo del tiempo, se recomienda:

  • Secar el calzado lejos de fuentes de calor directas.
  • Limpiar la suela para evitar residuos que alteren la conductividad térmica.
  • Revisar si el forro interior sufre desgaste o compactación.
  • Sustituir el calzado cuando la suela presente grietas o pérdida de espesor.

Conclusión

La resistencia térmica en el calzado industrial según las normas EN es un requisito técnico que no debe pasarse por alto. Ya sea para proteger del frío extremo o del calor conductivo, elegir el calzado adecuado reduce el riesgo de lesiones, mejora el rendimiento y aumenta el confort del trabajador. Antes de comprar, revisa siempre el marcado de la norma EN ISO 20345 y las certificaciones adicionales como CI o HRO. Una decisión informada es la mejor inversión en seguridad laboral.

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