La resistencia eléctrica del calzado laboral es un factor crítico en muchos entornos de trabajo. Desde plantas de ensamblaje electrónico hasta atmósferas explosivas, una descarga electrostática puede provocar accidentes graves o dañar productos. La norma ISO 20347 establece los requisitos para el calzado ocupacional, incluyendo las propiedades antiestáticas y conductoras. En este artículo te explicamos todo lo que necesitas saber sobre la resistencia eléctrica en calzado según la ISO 20347.
¿Qué es la norma ISO 20347?
La ISO 20347 es una norma internacional que especifica los requisitos básicos y adicionales para el calzado de uso profesional u ocupacional, excluyendo el calzado de seguridad con puntera resistente al impacto. Es decir, está pensado para trabajadores que no requieren la protección de una puntera de seguridad, pero que sí necesitan prestaciones como resistencia al deslizamiento, absorción de energía o propiedades eléctricas.
Esta norma se diferencia de la ISO 20345 (calzado de seguridad) y de la ISO 20346 (calzado de protección) porque no exige protección contra impactos en la puntera. Sin embargo, sí define requisitos opcionales para condiciones específicas, entre ellos el comportamiento eléctrico.
¿Por qué es importante la resistencia eléctrica en el calzado?
El cuerpo humano puede acumular carga electrostática de forma natural. Al caminar, frotar la ropa o manipular materiales, se generan voltajes que pueden alcanzar varios kilovoltios. En entornos con gases inflamables, polvo combustible o dispositivos electrónicos sensibles, una chispa estática puede ser extremadamente peligrosa.
El calzado con propiedades eléctricas controladas permite disipar esta carga de manera segura y controlada, reduciendo el riesgo de ignición o daños. Por eso, la ISO 20347 define dos categorías principales: calzado antiestático y calzado conductor.
Requisitos de resistencia eléctrica según ISO 20347
La resistencia eléctrica se mide entre el pie del usuario y el suelo, a través del calzado. La norma ISO 20347 establece valores máximos y mínimos de resistencia, expresados en ohmios (Ω), para dos tipos de calzado:
- Calzado antiestático (código A): resistencia entre 100 kΩ y 1000 MΩ (1 GΩ).
- Calzado conductor (código C): resistencia inferior a 100 kΩ.
Estos valores garantizan que la carga estática se disipe gradualmente (ant estático) o de forma rápida (conductor), evitando acumulaciones peligrosas.
Calzado antiestático (A)
El calzado antiestático es el más común en entornos laborales donde se requiere un equilibrio entre disipación de estática y protección contra descargas eléctricas. Su resistencia entre 100 kΩ y 1000 MΩ permite liberar la carga lentamente, evitando chispas con energía suficiente para inflamar atmósferas explosivas.
Se recomienda para:
- Industria electrónica y salas blancas.
- Plantas químicas y farmacéuticas.
- Manipulación de componentes sensibles.
- Áreas con riesgo de atmósfera explosiva (ATEX), siempre que se combinen con otros elementos de protección.
Es importante señalar que el calzado antiestático no es aislante eléctrico. No debe utilizarse para trabajos con riesgo de contacto con tensión eléctrica peligrosa.
Calzado conductor (C)
El calzado conductor ofrece una resistencia eléctrica muy baja, inferior a 100 kΩ. Su función principal es disipar la electricidad estática de manera prácticamente inmediata, evitando cualquier acumulación. Se utiliza en entornos donde el riesgo de inflamabilidad es extremadamente alto, como fábricas de explosivos, plataformas petrolíferas o plantas petroquímicas.
Características clave:
- Resistencia mínima garantizada durante toda la vida útil del producto.
- Requiere suelos conductores o toma de tierra para ser efectivo.
- Debe combinarse con ropa y otros equipos conductores para mantener la continuidad eléctrica.
El calzado conductor nunca debe utilizarse en trabajos eléctricos con tensión, ya que facilita el paso de la corriente a través del cuerpo.
¿Cómo se realiza el ensayo de resistencia eléctrica según ISO 20347?
La norma ISO 20347 define un método de ensayo para medir la resistencia eléctrica del calzado. El procedimiento implica:
- Acondicionamiento previo del calzado a una humedad y temperatura controladas.
- Colocación de electrodos internos y externos (por ejemplo, una placa metálica y bolas de acero en el interior).
- Aplicación de una tensión continua de 500 V durante un tiempo determinado.
- Medición de la resistencia en ohmios entre el interior y el exterior del calzado.
El resultado debe cumplir los rangos establecidos para la categoría correspondiente. Es fundamental que el fabricante realice este ensayo en cada lote de producción, y que el usuario final verifique periódicamente el comportamiento eléctrico del calzado, especialmente si las condiciones de uso son severas.
Diferencias entre calzado antiestático, conductor y aislante
Es frecuente confundir los términos antiestático, conductor y aislante. Veamos sus diferencias esenciales:
- Antiestático: disipa la estática de forma controlada con una resistencia intermedia (100 kΩ – 1000 MΩ). No protege contra descargas eléctricas.
- Conductor: disipa la estática rápidamente (menos de 100 kΩ). Tampoco protege contra la electricidad.
- Aislante: impide el paso de la corriente eléctrica. Este tipo de calzado no está contemplado en la ISO 20347 como categoría de resistencia eléctrica, sino en normas específicas como la EN 50321 para trabajos en tensión.
Por tanto, si tu actividad implica riesgo de contacto con cables o equipos con tensión, necesitas calzado aislante certificado bajo otra norma, no un calzado antiestático o conductor según ISO 20347.
Factores que afectan a la resistencia eléctrica del calzado
El comportamiento eléctrico del calzado no es permanente. Diversos factores pueden alterar su resistencia con el tiempo:
- Suciedad y humedad: barro, grasa o humedad pueden reducir la resistencia, convirtiendo un calzado antiestático en conductor no deseado.
- Desgaste de la suela: la pérdida de material altera las propiedades del polímero y la distancia de aislamiento.
- Contaminación de la plantilla: sudor, polvo o restos metálicos pueden afectar la medición.
- Temperatura: las variaciones térmicas modifican la conductividad de los materiales.
Por eso, las normas de uso recomiendan revisar periódicamente el calzado con instrumentos de medición y reemplazarlo cuando no cumpla las especificaciones.
Cómo elegir el calzado adecuado según la ISO 20347
Para seleccionar el calzado correcto, ten en cuenta estos aspectos:
- Identifica el riesgo electrostático de tu entorno: ¿hay atmósferas explosivas, componentes electrónicos o simplemente incomodidad por estática?
- Consulta la ficha técnica del calzado: debe indicar si cumple la categoría A (antiestático) o C (conductor) según ISO 20347.
- Comprueba que el calzado también cumple otros requisitos necesarios como resistencia al deslizamiento, absorción de energía o puntera no metálica, si corresponde.
- Considera el tipo de suelo: los suelos conductores o antiestáticos requieren calzado compatible.
- Si trabajas con electricidad, no utilices calzado antiestático ni conductor; elige uno aislante con la certificación adecuada.
Mantenimiento y verificación de las propiedades eléctricas
Para garantizar que el calzado siga cumpliendo la norma ISO 20347, es necesario un mantenimiento adecuado:
- Limpiar la suela y el interior con frecuencia para eliminar residuos conductores.
- Secar el calzado a temperatura ambiente, evitando fuentes de calor que deformen los materiales.
- No usar cremas o productos que puedan crear una capa aislante o conductora no deseada.
- Medir la resistencia eléctrica periódicamente con un comprobador específico.
Si el calzado sufre daños estructurales, desgastes profundos o deformaciones, es mejor sustituirlo aunque visualmente parezca en buen estado.
Conclusión
La resistencia eléctrica en el calzado es una propiedad esencial para la seguridad en muchos sectores profesionales. La norma ISO 20347 establece los límites para el calzado antiestático y conductor, y es fundamental elegir la categoría correcta según el entorno de trabajo. Recuerda que este calzado no protege contra riesgos eléctricos de contacto. Para ello existen otras normas específicas.
En definitiva, un calzado ocupacional certificado según ISO 20347 con la categoría adecuada (A o C) contribuye a prevenir accidentes, proteger los productos electrónicos y garantizar un entorno laboral más seguro.


