¿Qué es la permeabilidad y por qué es crucial en el calzado de seguridad?
La permeabilidad en el calzado de seguridad se refiere a la capacidad de un material para permitir o impedir el paso de líquidos, especialmente agua. En entornos laborales donde la exposición a la humedad, lluvia o sustancias líquidas es constante (construcción, agricultura, industria alimentaria o trabajos al aire libre), un calzado permeable puede provocar no solo incomodidad, sino también riesgos graves como hipotermia, irritación dérmica, pérdida de tracción y aumento de la fatiga. La normativa europea EN ISO 20345 establece los requisitos esenciales para el calzado de seguridad, incluyendo ensayos específicos de permeabilidad al agua. Para cumplir con estos estándares, la industria ha desarrollado materiales hidrofóbicos que repelen el agua de forma activa, combinando protección y confort.
Materiales hidrofóbicos: definición y ejemplos aplicados al calzado
Un material hidrofóbico posee la propiedad físico-química de repeler el agua, es decir, sus moléculas no tienen afinidad por las moléculas de agua, lo que provoca que esta forme gotas y resbale por la superficie sin penetrar. En el calzado de seguridad, estos materiales se implementan de dos formas principales:
- Tratamientos superficiales (DWR – Durable Water Repellent): se aplican sobre el tejido exterior, como el nobuk o el textil técnico, creando una capa microscópica que impide la absorción inicial del agua. Con el uso y lavados, esta capa se degrada y requiere reaplicación.
- Membranas impermeables y transpirables: como el PTFE (politetrafluoroetileno) o poliuretano, que se integran en el interior del calzado. Estas membranas permiten la salida del vapor de agua (transpirabilidad) bloqueando la entrada de agua líquida, un equilibrio esencial para evitar la sudoración excesiva.
Algunos materiales hidrofóbicos avanzados incluyen nanofibras o recubrimientos basados en sílice que aumentan el ángulo de contacto del agua, logrando un efecto «loto». En el calzado, también se combinan con refuerzos en la zona del empeine y el talón para mantener la integridad estructural frente a la presión del agua.
La normativa EN y el ensayo de permeabilidad al agua: ¿cómo se evalúa?
La evaluación de la permeabilidad en el calzado de seguridad se realiza según el estándar EN ISO 20344:2011, concretamente en su apartado 5.15, que describe el método de ensayo para determinar la resistencia a la penetración de agua. Este procedimiento se complementa con los requisitos especificados en la norma EN ISO 20345, que clasifica el calzado en diferentes niveles de protección según su resistencia al agua.
Procedimiento de ensayo detallado (según EN ISO 20344)
El ensayo consiste en someter el calzado completo o una sección del mismo (la parte superior, incluyendo el forro y la plantilla) a una exposición controlada al agua. El método más común es el ensayo de penetración de agua en calzado, que sigue estos pasos:
- Se llena un recipiente con agua a temperatura ambiente (aproximadamente 20 °C).
- El calzado se sumerge parcialmente (hasta una profundidad específica, normalmente 30 mm sobre la suela) o se llena con agua desde el interior (dependiendo del tipo de evaluación). La variante más utilizada es la sujeción del agua en el interior del calzado, sellando la parte superior y dejando que el agua actúe sobre la zona del empeine.
- Se aplica una presión hidrostática constante (por ejemplo, 0,3 bar) durante un tiempo estipulado (generalmente 1 hora). Durante este periodo, se observa si aparecen gotas o manchas de humedad en la superficie exterior del material.
- Al finalizar, se evalúa visualmente el calzado y se mide la cantidad de agua que ha absorbido el material (en gramos) para determinar el porcentaje de absorción.
Requisitos para superar la prueba: clasificaciones WRU y WR
La norma EN ISO 20345 define dos clasificaciones principales relacionadas con la resistencia al agua:
- WRU (Water Resistant Upper – Resistente al agua en la parte superior): el calzado debe superar el ensayo de penetración de agua en el empeine y la zona del tobillo. Se exige que tras el ensayo no haya penetración de agua en el interior durante los primeros 30 minutos de exposición dinámica (flexión).
- WR (Water Resistant – Resistente al agua): un nivel más alto, ya que el calzado debe resistir la entrada de agua durante todo el proceso de ensayo (más de 60 minutos) sin que el interior se humedezca, y la absorción de agua en el material exterior no debe superar el 30% de su peso seco.
Además, el ensayo de permeabilidad al vapor de agua (apartado 5.15.2) evalúa la transpirabilidad, un factor crítico para el confort en materiales hidrofóbicos. Se mide la cantidad de vapor de agua que atraviesa una muestra en un tiempo determinado (mg/cm²/h). Un calzado que sea impermeable pero no transpirable provocaría una acumulación de sudor, aumentando el riesgo de ampollas y hongos.
Ventajas de los materiales hidrofóbicos en calzado profesional
La combinación de hidrofobicidad y cumplimiento de la norma EN ofrece numerosos beneficios en el entorno laboral:
- Mayor seguridad: los pies secos reducen el riesgo de resbalones al mantener la suela y la superficie de agarre sin películas de agua que disminuyan el coeficiente de fricción.
- Protección contra agentes químicos: muchos materiales hidrofóbicos también repelen aceites, ácidos y disolventes, ampliando la protección frente a salpicaduras industriales.
- Confort y salud: la transpirabilidad evita la humedad interna, minimizando la proliferación de bacterias y malos olores. Un estudio de la Asociación Española de Médicos del Trabajo indica que el 60% de las patologías dérmicas laborales están relacionadas con la humedad prolongada en el calzado.
- Durabilidad: los tratamientos hidrofóbicos protegen el material de la degradación por agua, alargando la vida útil del calzado y manteniendo sus propiedades mecánicas (resistencia a la abrasión, flexibilidad).
Cómo mantener las propiedades hidrofóbicas y la resistencia a la permeabilidad
Un error común es asumir que un calzado hidrofóbico lo es para siempre. El mantenimiento regular es esencial para conservar la certificación EN:
- Limpieza adecuada: utilizar cepillos suaves y agua tibia con jabón neutro. Evitar disolventes agresivos que eliminen el tratamiento DWR.
- Reactivación térmica: aplicar calor moderado (con secador a baja temperatura) después de cada lavado ayuda a reactivar la capa hidrofóbica en tejidos técnicos.
- Reaplicación de impermeabilizantes: usar sprays específicos para calzado técnico cada 3-6 meses, o tras un lavado intenso, para restaurar el ángulo de contacto del agua.
- Secado natural: nunca secar en radiadores o exposición directa al sol, ya que las altas temperaturas degradan las membranas y los recubrimientos.
Conclusiones: cumplir la normativa sin sacrificar el confort
La permeabilidad en materiales hidrofóbicos no es una característica de lujo, sino un requisito fundamental en el calzado de seguridad moderno. Gracias a las directrices de las normas EN ISO 20344 y 20345, los fabricantes pueden diseñar productos que repelen el agua de manera eficaz mientras mantienen la transpirabilidad necesaria para jornadas laborales largas. Para el usuario final, entender cómo se evalúa esta propiedad permite elegir el calzado adecuado según el riesgo específico de su actividad y mantener su rendimiento a lo largo del tiempo. Siempre verifique que el calzado incluya la marcación WRU o WR en su etiquetado, garantizando así que ha superado los ensayos de permeabilidad según la normativa europea.


