La prevención de caídas y resbalones es una de las prioridades en entornos industriales, hosteleros y de construcción. Para evaluar si un calzado de seguridad ofrece una protección real frente al deslizamiento, existe una referencia técnica clave: la norma EN ISO 20344, conocida habitualmente como EN 20344. En este artículo analizamos cómo se realiza la evaluación de suelas antiderrapantes, qué ensayos intervienen y cómo interpretar los marcados que aparecen en el etiquetado.
¿Qué es la norma EN 20344?
La norma EN ISO 20344 establece los métodos de ensayo para el calzado de seguridad, protección y uso profesional. Dentro de sus procedimientos se incluye la evaluación de la resistencia al deslizamiento de la suela, un requisito esencial para minimizar el riesgo de accidentes en superficies mojadas, aceitosas o pulidas.
Aunque la norma abarca múltiples propiedades como la resistencia a la perforación, la absorción de energía o las propiedades eléctricas, la parte dedicada a las suelas antiderrapantes es especialmente valorada por los departamentos de prevención de riesgos laborales.
¿Cómo se evalúa la suela antiderrapante?
El ensayo de deslizamiento reproduce las condiciones reales de trabajo mediante un equipo que mide el coeficiente de fricción dinámico entre la suela y una superficie normalizada. Cuanto mayor es el coeficiente, mayor es la capacidad de la suela para mantener el agarre y evitar que el pie resbale. El resultado no es una simple apreciación visual: se obtiene un valor cuantitativo, reproducible y comparable.
Durante la evaluación se utilizan probetas de la suela o el calzado completo, dependiendo del protocolo. Se aplica una fuerza vertical constante y se mide la fuerza lateral necesaria para producir el deslizamiento. Con estos datos se calcula el coeficiente y se clasifica el calzado según los niveles definidos por la norma.
Métodos de ensayo A y B
La norma EN ISO 20344 incluye dos métodos principales para evaluar la resistencia al deslizamiento en diferentes condiciones:
- Método A: se realiza sobre una superficie de gres porcelánico o baldosa cerámica con una solución acuosa de lauril sulfato de sodio. Este método simula suelos mojados o lavados con productos jabonosos.
- Método B: se realiza sobre una plancha de acero inoxidable con glicerol. Simula superficies con presencia de grasas, aceites o líquidos resbaladizos habituales en cocinas industriales o procesos de fabricación.
Ambos métodos son complementarios. Un calzado puede comportarse bien en cerámica húmeda, pero fallar en acero engrasado. Por ese motivo, la norma establece una clasificación específica para cada tipo de ensayo.
Marcados SRA, SRB y SRC
Cuando el calzado supera los ensayos, el fabricante puede indicar en la suela o en el etiquetado uno de estos códigos:
- SRA: el calzado ha superado el ensayo sobre baldosa cerámica con lauril sulfato de sodio. Es adecuado para suelos de cerámica o porcelánicos que pueden estar mojados o con productos de limpieza.
- SRB: el calzado ha superado el ensayo sobre acero inoxidable con glicerol. Es adecuado para entornos con riesgo de superficies engrasadas o aceitosas.
- SRC: el calzado supera ambos ensayos, el A y el B. Es el nivel de resistencia al deslizamiento más completo y recomendado para la mayoría de sectores profesionales.
La clasificación SRC equivale a la unión de SRA y SRB. Por tanto, es el marcado que ofrece mayor confianza al usuario final, ya que demuestra que la suela antiderrapante se ha evaluado en dos condiciones críticas distintas.
Interpretación de resultados y recomendaciones para elegir calzado
Al evaluar la idoneidad de un calzado de seguridad no basta con ver que tiene una suela con dibujo. Es necesario comprobar que cumple con la norma EN 20344 y, concretamente, que dispone del marcado de resistencia al deslizamiento adecuado al entorno de trabajo.
Algunas recomendaciones prácticas son:
- Para trabajos en cocinas, lavanderías o cámaras frigoríficas, elegir calzado con marcado SRC.
- En plataformas industriales con presencia de aceites, priorizar el ensayo SRB.
- En almacenes, obras y exteriores con suelos de hormigón o cerámica, el requisito mínimo recomendable es SRA.
- Revisar que la suela tenga un buen compromiso entre agarre y durabilidad, pues las suelas demasiado blandas pueden desgastarse antes.
- Complementar la evaluación con el resto de requisitos del calzado: puntera, plantilla anticlavos, resistencia a la abrasión, impermeabilidad, etc.
La evaluación de suelas antiderrapantes con EN 20344 no debe entenderse como un simple trámite de laboratorio. Es una herramienta que ayuda a seleccionar el equipo de protección individual más adecuado y a reducir uno de los riesgos más frecuentes en el ámbito laboral: las caídas por resbalón.
Conclusión
La norma EN ISO 20344 aporta un procedimiento claro y objetivo para evaluar la capacidad antiderrapante de las suelas del calzado de seguridad. Conocer los métodos de ensayo y los marcados SRA, SRB y SRC permite tomar decisiones informadas en la compra y en la gestión de la seguridad laboral. Si tu equipo está expuesto a suelos mojados o engrasados, asegúrate de que cada par cumpla con la certificación adecuada y de que la suela antiderrapante ofrezca el nivel de agarre que exige cada entorno.


