Calzado ocupacional certificado EN ISO 20347: protección, confort y normativa para el trabajo diario

Elegir el calzado adecuado para el entorno laboral no es solo una cuestión de comodidad: es una decisión de seguridad y salud. En sectores como la hostelería, la sanidad, la logística ligera, la industria alimentaria o los servicios técnicos, los trabajadores pasan horas de pie, caminan sobre superficies resbaladizas o manipulan cargas moderadas. Para estos casos, el calzado ocupacional certificado con EN ISO 20347 se ha convertido en la referencia europea que garantiza prestaciones técnicas sin llegar a la rigidez del calzado de seguridad con puntera.

¿Qué significa la norma EN ISO 20347?

La norma EN ISO 20347 es el estándar europeo que regula los requisitos y métodos de ensayo para el calzado profesional u ocupacional que no incorpora protección contra impactos en la puntera. Mientras que la norma EN ISO 20345 exige una puntera resistente a 200 julios, la EN ISO 20347 se centra en otros riesgos: resbalones, perforaciones, absorción de energía en el talón, propiedades antielectrostáticas, resistencia a la humedad y aislamiento térmico, entre otros.

Este tipo de calzado está pensado para trabajos en los que el riesgo principal no son los golpes contra objetos pesados, sino las caídas, la fatiga plantar, la exposición a agentes químicos o las condiciones ambientales adversas. La norma establece diferentes categorías y marcados que permiten identificar rápidamente las prestaciones del calzado.

Principales requisitos técnicos de la EN ISO 20347

Para que un modelo pueda certificarse con esta norma, el fabricante debe superar ensayos específicos que avalan la calidad y la respuesta del producto ante múltiples escenarios. Los requisitos básicos incluyen:

  • Resistencia al deslizamiento: comprobación del coeficiente de fricción sobre suelos cerámicos y de acero, con o sin agentes lubricantes.
  • Absorción de energía en la zona del talón: capacidad de amortiguar impactos repetidos para proteger las articulaciones.
  • Transpirabilidad y permeabilidad al vapor de agua: esencial para reducir la sudoración y el malestar en jornadas largas.
  • Resistencia a la penetración de agua: en modelos con marcado específico WRU (Water Resistant Upper) o WR (Water Resistant).
  • Propiedades antielectrostáticas: disipación de cargas electrostáticas para entornos con riesgo de ignición o electrónica sensible.
  • Resistencia a la perforación: mediante plantilla antiperforación de acero o material textil de alta resistencia, según el marcado P.
  • Aislamiento térmico: garantiza que el pie se mantenga a una temperatura adecuada en ambientes fríos o calurosos.

Diferencias entre calzado de seguridad, de protección y ocupacional

Es habitual confundir estos tres términos, pero conviene diferenciarlos para escoger el modelo correcto:

  • Calzado de seguridad (EN ISO 20345): incorpora puntera resistente a impactos de 200 J y compresión de 15 kN. Es obligatorio en obras, construcción y entornos con caída de objetos.
  • Calzado de protección (EN ISO 20346): lleva puntera con resistencia a 100 J y compresión de 10 kN. Indicado para trabajos con riesgos moderados.
  • Calzado ocupacional (EN ISO 20347): no tiene puntera de seguridad. Protege frente a riesgos ergonómicos, ambientales y de deslizamiento. Es ideal para sector servicios, industria ligera y usos profesionales continuados.

Ventajas de usar calzado ocupacional certificado

Incorporar calzado con la certificación EN ISO 20347 no solo cubre las exigencias legales y de prevención de riesgos laborales. También aporta beneficios directos al trabajador y a la empresa:

  • Mayor ligereza: al no llevar puntera metálica, resulta más cómodo para desplazamientos constantes.
  • Prevención de resbalones: las suelas antideslizantes reducen considerablemente los accidentes por caídas, una de las causas más comunes de baja laboral.
  • Confort prolongado: diseños ergonómicos, plantillas acolchadas y materiales transpirables mejoran el bienestar en jornadas de 8 o más horas.
  • Adaptación a entornos específicos: existen versiones con resistencia a hidrocarburos, aceites, calor por contacto o frío extremo.
  • Cumplimiento normativo: en muchas actividades, el uso de calzado certificado es obligatorio según la evaluación de riesgos del puesto de trabajo.

¿Para qué sectores es recomendable la EN ISO 20347?

El calzado ocupacional certificado es una solución excelente para perfiles que necesitan protección sin renunciar a la comodidad. Entre los sectores más habituales se encuentran:

  • Hostelería y restauración: porque las cocinas y zonas de servicio presentan suelos húmedos y grasientos, y se requiere resistencia al deslizamiento.
  • Sanidad y cuidados: el personal sanitario y auxiliares pasan muchas horas de pie en superficies duras y necesitan amortiguación y estabilidad.
  • Industria alimentaria: para trabajar en cámaras frigoríficas o con superficies mojadas, hay modelos con aislamiento térmico y suelas especiales.
  • Logística y almacenes: en tareas de picking o preparación de pedidos donde no hay caída de objetos, pero sí desplazamiento continuo.
  • Limpieza y mantenimiento: los suelos mojados y el uso de productos químicos exigen calzado resistente y antideslizante.
  • Electricistas y técnicos: los modelos antielectrostáticos ayudan a prevenir descargas en entornos sensibles.

¿Cómo elegir el calzado ocupacional adecuado?

Para seleccionar el mejor modelo certificado según la norma EN ISO 20347, hay que tener en cuenta la evaluación de riesgos específica del puesto. Es recomendable revisar los pictogramas y códigos que aparecen en la etiqueta del calzado:

  • SRA, SRB o SRC: indican el nivel de resistencia al deslizamiento probado sobre diferentes superficies. SRC es el nivel más completo.
  • P: resistencia a la perforación de la plantilla.
  • HI: aislamiento contra el calor.
  • CI: aislamiento contra el frío.
  • E: absorción de energía en la zona del talón.
  • ESD: propiedades antielectrostáticas.

Además, es fundamental elegir la talla correcta, probar el calzado con el tipo de calcetín que se usará en el trabajo y asegurarse de que el ajuste permite mover los dedos sin holguras excesivas.

Mantenimiento y vida útil del calzado certificado

Una buena conservación alarga la vida del calzado y mantiene sus prestaciones protectoras. Se recomienda:

  • Limpiar el calzado regularmente con un paño húmedo y productos específicos según el material.
  • Secarlo a temperatura ambiente, lejos de fuentes de calor directo como radiadores o secadores.
  • Revisar el estado de la suela y las costuras para detectar desgastes prematuros.
  • Reemplazar el calzado cuando la suela haya perdido agarre o la estructura se haya deformado.
  • No utilizar disolventes agresivos que puedan dañar los materiales y reducir la resistencia.

Conclusión: apuesta por la certificación profesional

El calzado ocupacional certificado con EN ISO 20347 es una garantía de calidad, seguridad y confort para trabajadores que no necesitan puntera de seguridad pero sí una protección real frente a riesgos habituales. Invertir en un calzado que cumple esta norma reduce la siniestralidad, mejora el rendimiento laboral y cuida la salud podal a largo plazo. Antes de comprar, verifica siempre la etiqueta y el marcado CE del fabricante. No todos los calzados que se venden como profesionales cumplen realmente con la normativa, así que exige la certificación y compra en establecimientos especializados.

Si trabajas sobre superficies húmedas, caminas muchas horas o buscas un calzado laboral ligero y resistente, el calzado ocupacional con esta norma es la elección inteligente.

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