El pie de un trabajador no solo recibe golpes verticales. En almacenes, obras y fábricas, los impactos laterales son una amenaza constante: una carretilla que roza el pie, una carga que se desliza, un golpe contra una estructura metálica o el contacto con maquinaria móvil. Por eso, la normativa EN ISO 20345 incluye requisitos para evaluar el impacto lateral en calzado profesional. En este artículo te explicamos qué significa, cómo se ensaya y qué códigos debes buscar para proteger el tobillo y el metatarso.
¿Qué se considera un impacto lateral en el entorno laboral?
Un impacto lateral es cualquier golpe que actúa sobre la cara externa o interna del pie, afectando especialmente al tobillo, el metatarso o la zona media del zapato. A diferencia del impacto vertical, causado por objetos que caen desde arriba, el lateral suele producirse por:
- Golpes contra carretillas elevadoras o transpaletas.
- Caídas de cargas que impactan en el lado del pie.
- Choques contra estructuras, escalones o maquinaria.
- Atrapamientos parciales en puertas o plataformas móviles.
Las consecuencias pueden ser graves: fractura de tobillo, lesión del quinto metatarsiano, contusiones o esguinces. Por ello, elegir calzado con protección lateral adecuada es tan importante como tener una buena puntera.
Normativa EN aplicable al impacto lateral: EN ISO 20345 y EN ISO 20344
La base normativa del calzado de seguridad en Europa es la EN ISO 20345, que establece los requisitos básicos y complementarios para el calzado profesional. Por su parte, la EN ISO 20344 define los métodos de ensayo que permiten comprobar si un modelo cumple la norma.
Es importante entender que la EN ISO 20345 no contempla un test aislado llamado “impacto lateral” para todo el calzado. En lugar de eso, la protección ante este riesgo se resuelve mediante requisitos adicionales que el fabricante puede incorporar y certificar. Esto significa que no todos los zapatos con marcado CE protegen igual frente a un golpe lateral.
¿Qué exige la norma EN ISO 20345 ante impactos laterales?
Los requisitos más relevantes para resistir un impacto lateral en calzado profesional son:
- Puntera de seguridad: debe soportar un impacto de 200 J y una compresión de 15 kN. Aunque el ensayo principal sea vertical, una puntera robusta aporta rigidez estructural en toda la zona delantera y ayuda a absorber parcialmente los golpes laterales.
- Protección metatarsal (código M): cubre el empeine y parte del lateral del pie. Debe resistir un impacto de 100 J en la zona metatarsal, reduciendo el riesgo de fractura de huesos y lesiones graves.
- Protección de tobillo (código AN): es el requisito más directamente vinculado al impacto lateral. El calzado incorpora refuerzos acolchados o rígidos que amortiguan la energía de un golpe sobre el tobillo.
En consecuencia, si un fabricante indica solo “SB” o “S1P”, no se debe asumir que ofrece protección lateral. Para trabajos con riesgo de golpes laterales hay que buscar modelos con los códigos AN, M o ambos.
¿Cómo se realiza el ensayo de impacto lateral en laboratorio?
Los ensayos se llevan a cabo según la EN ISO 20344. Se coloca el calzado en un dispositivo de prueba y se aplica un impacto con una masa y una energía controladas sobre la zona concreta que se quiere evaluar: puntera, metatarso o tobillo.
Durante el ensayo, unos sensores miden la fuerza transmitida al pie y verifican que la estructura interna no se deforme hasta invadir el espacio de seguridad. Para el código AN, se evalúa la capacidad de absorción del impacto lateral en la zona del tobillo. Solo si el calzado supera estas pruebas puede marcarse con el código correspondiente en la etiqueta.
Diferencias entre impacto vertical, frontal y lateral
- Impacto vertical: objetos que caen directamente sobre la puntera. Se protege con la puntera de seguridad de 200 J.
- Impacto frontal: golpes contra escalones, obstáculos o superficies duras. Depende de la rigidez y el diseño de la puntera.
- Impacto lateral: golpes que vienen desde un lado. Requiere protección específica en tobillo y metatarso, mediante códigos AN y M.
Una bota puede superar perfectamente la prueba de puntera y ofrecer poca protección lateral si no lleva refuerzos adicionales. Por eso conviene analizar bien el riesgo real de cada puesto de trabajo.
Claves para elegir calzado profesional con protección lateral
Para acertar en la compra, ten en cuenta estos puntos:
- Revisa el marcado CE y busca la referencia a la norma EN ISO 20345.
- Identifica los códigos M o AN si existe riesgo de impacto lateral.
- Comprueba que el calzado tenga refuerzos laterales, especialmente en el tobillo y el empeine.
- Valora materiales resistentes como cuero reforzado, poliuretano termoplástico o protectores de TPU.
- El ajuste debe ser correcto: un calzado holgado no mantiene el pie en la posición adecuada ante un golpe lateral.
Conclusión
La normativa EN ofrece un marco sólido para proteger al trabajador frente a impactos laterales, pero solo si se eligen las protecciones adecuadas. La EN ISO 20345 no se limita a la puntera: los códigos AN y M marcan la diferencia entre un calzado básico y uno realmente seguro ante golpes laterales.
Antes de comprar, realiza una evaluación de riesgos y exige calzado certificado y con las protecciones específicas para el entorno laboral. Prevenir siempre es más rentable que lamentar una lesión.


