El desgaste en suelas industriales no es solo un problema estético. En entornos de trabajo con superficies abrasivas, productos químicos o cambios de temperatura, una suela desgastada puede aumentar el riesgo de resbalones, pérdida de estabilidad y fallos estructurales del calzado. Por eso, la evaluación precisa del desgaste se ha convertido en un requisito técnico fundamental, y la norma ISO ofrece el marco más reconocido para medirlo de manera objetiva.
¿Qué es el desgaste en suelas industriales?
El desgaste es la pérdida progresiva de material en la superficie de apoyo de la suela, causada por fricción, presión y contacto con superficies rugosas o contaminadas. En calzado industrial, este fenómeno afecta directamente al agarre, a la capacidad de absorción de impactos y a la durabilidad del calzado.
Una suela excesivamente desgastada reduce la profundidad del dibujo y expone el material interior a tensiones para las que no fue diseñado. Esto puede comprometer la protección contra resbalones, especialmente si el entorno laboral incluye suelos húmedos, aceitosos o con restos de serrín.
Marco normativo ISO para evaluar el desgaste
La norma principal que regula el calzado de seguridad es la ISO 20345. Esta norma fija los requisitos básicos y adicionales que debe cumplir el calzado de seguridad para ofrecer protección contra riesgos como impactos, perforaciones o deslizamientos. En el caso concreto de la suela, la norma remite a métodos de ensayo específicos para determinar su resistencia a la abrasión.
El ensayo de desgaste se basa en la ISO 20871, una norma internacional que describe un método de laboratorio reproducible para medir la pérdida de volumen de la suela tras someterla a un proceso de abrasión controlada.
¿Cómo se realiza el ensayo de abrasión según ISO 20871?
El ensayo consiste en someter una probeta cilíndrica obtenida de la suela a la acción de un tambor rotatorio con papel abrasivo normalizado. Durante el proceso, la probeta gira sobre su propio eje mientras se desplaza sobre la superficie abrasiva, lo que simula el desgaste real que se produce al caminar sobre suelos duros.
- Se corta una probeta representativa de la suela, generalmente con un sacabocados.
- La probeta se coloca en un portamuestras que aplica una fuerza vertical constante.
- El tambor abrasivo gira durante un número determinado de revoluciones o una longitud de desgaste específica.
- Se mide la pérdida de masa de la probeta y, conociendo la densidad del material, se calcula la pérdida de volumen.
- El resultado se expresa en milímetros cúbicos (mm³): cuanto menor sea el valor, mayor resistencia al desgaste.
Este procedimiento permite comparar materiales de suela de forma objetiva, independientemente de su dureza o composición. La precisión del ensayo depende de la correcta preparación de la probeta y del cumplimiento estricto de los parámetros de la norma.
Límites exigidos en calzado de seguridad
La ISO 20345 establece que las suelas de los EPI deben presentar una resistencia a la abrasión suficiente para garantizar su función durante toda la vida útil del calzado. En la práctica, el límite más habitual para suelas de caucho y polímeros es una pérdida de volumen relativa inferior a 150 mm³, aunque el valor exacto puede variar según la categoría del calzado y el material empleado.
Este límite no es arbitrario: se relaciona con la capacidad de la suela para mantener el dibujo antideslizante y la estabilidad en condiciones adversas. Cuando el valor supera el límite, el calzado no cumple los requisitos de la norma y no debe certificarse como EPI.
Factores que influyen en el desgaste de la suela
No todos los desgastes se producen igual. El comportamiento de una suela depende de varios factores que hay que considerar al elegir el calzado industrial:
- Material de la suela: el caucho vulcanizado, el poliuretano, el TPU y el nitrilo ofrecen diferentes niveles de resistencia a la abrasión.
- Tipo de suelo: las superficies de hormigón, cerámica, metal o grava producen un desgaste más agresivo que los suelos de madera o linóleo.
- Contaminantes: arena, polvo, virutas metálicas o productos químicos pueden actuar como agentes abrasivos adicionales.
- Carga y actividad: caminar largas distancias, transportar cargas pesadas o trabajar en postura estática también influye.
- Condiciones climáticas: la exposición al calor extremo, al frío o a la humedad puede alterar las propiedades del material.
Ventajas de evaluar el desgaste con normas ISO
Aplicar un ensayo normalizado como la ISO 20871 aporta múltiples beneficios a fabricantes, prescriptores y usuarios de calzado laboral:
- Garantiza una base objetiva para comparar materiales y diseños.
- Facilita la certificación del calzado como EPI según la normativa europea.
- Permite detectar deficiencias de fabricación antes de que el producto llegue al mercado.
- Ayuda a seleccionar el calzado más adecuado para cada entorno de trabajo.
- Reduce el riesgo de accidentes laborales por resbalones o tropiezos.
Interpretación de resultados y mantenimiento
Para un responsable de prevención, un valor bajo de pérdida de volumen en el ensayo no es suficiente si el calzado no se mantiene correctamente. La suela debe revisarse con periodicidad para detectar signos de desgaste irregular, cortes, despegues o cristalización del material.
Es recomendable establecer un programa de control de EPI que incluya la inspección visual de las suelas antes y después de la jornada, especialmente en trabajos con alta exposición a abrasión. Sustituir el calzado cuando el dibujo antideslizante haya perdido profundidad o aparezcan zonas pulidas es esencial para mantener la protección.
Conclusión
El desgaste en suelas industriales es un indicador crítico de la calidad y seguridad del calzado de trabajo. La evaluación mediante normas ISO, especialmente la ISO 20871 para el ensayo de abrasión y la ISO 20345 para los requisitos de seguridad, ofrece una metodología fiable y reconocida internacionalmente. Entender cómo se mide este desgaste ayuda a fabricantes a mejorar sus productos y a los usuarios a tomar decisiones informadas para proteger su salud y bienestar en el entorno laboral.


